Mayo 2007
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Software Factory: la reingeniería del outsourcing de desarrollo de aplicaciones
// Jorge González Herrero
El desarrollo de software a medida es una de las actividades más susceptible de ser externalizada. Así lo indica un reciente estudio de IDC en el que se afirma que los responsables de sistemas europeos perciben el desarrollo de aplicaciones como la actividad con más propensión a ser contratada en outsourcing. Este estudio también revela que entre las principales preocupaciones de los directores de sistemas a la hora de externalizar servicios están el mantenimiento de la calidad, el ahorro de costes, contar con los recursos técnicos óptimos, el expertise y un buen time to market. Todas estas características son inherentes al desarrollo de software en modelo factoría, un concepto que goza de gran éxito en Estados Unidos, pero que no se había desarrollando en España en su estado puro hasta la llegada de Vector (Vector) al mercado. El concepto software factory parte de la idea de aplicar el modelo industrial tradicional al desarrollo de software. Así, como en una cadena de montaje de automóviles, en la que se desarrollan diferentes piezas estándar que luego serán ensambladas para crear el producto final, el software factory aplica esta filosofía y aprovecha algunas de las lecciones aprendidas de la producción en masa, sin renunciar a la vertiente artesanal del proceso. Las organizaciones tradicionales de servicios relacionados con el mundo del desarrollo de software crean grupos constituidos por profesionales que deben tener, o adquirir a lo largo de los proyectos en los que participan, habilidades específicas de todas las tecnologías involucradas en cada uno de los proyectos. Como mejora a este modelo de desarrollo nace la software factory, que tiene como principal premisa la organización de la producción por equipos con un alto grado de especialización en cada uno de los niveles de dicho proceso de producción. Este modelo repercute así en un considerable incremento de la productividad gracias al alto grado de especialización y como resultado la consecuente reducción de costes. Esta forma de trabajar puede además enriquecerse con las ventajas que aporta la combinación de los modelos on shore, que consiste en llevar la producción a centros dentro del propio país, y el modelo onsite, que permite mantener la cercanía con el cliente. El resultado es un modelo que se adapta a las necesidades específicas del mercado español, que exige una cercanía del proveedor de servicios de outsourcing, pero con las ventajas inherentes del modelo software factory , que se pueden resumir en las siguientes: � Gran calidad del servicio, que viene dado de la aplicación de mejores prácticas en gestión y producción de software de un equipo muy especializado. � Actualización tecnológica, accediendo permanentemente a las últimas tecnologías, evitando riesgos de obsolescencia y formativos. � Reducción de costes, que se consigue gracias a la reutilización de conocimientos y componentes junto con la optimización en los procesos productivos. � Amplia flexibilidad, de forma que el cliente obtiene respuestas rápidas a sus necesidades, consiguiendo unos plazos de entrega menores que con cualquier otra alternativa. � Adaptación total a la carga de trabajo, lo que minimiza el impacto que pueden provocar las fluctuaciones en el volumen de trabajo. En conclusión, este nuevo modelo de producción está revolucionando el mercado nacional, y la tendencia indica que su incremento en los próximos años será espectacular, ya que está haciendo que tanto las grandes como las medianas empresas conozcan sus ventajas y se beneficien de ellas. |