Febrero 2006
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¿Se está convirtiendo el desarrollo de software en una commodity?
// Javier Mazo Torres / Febrero 2006
El término commodity se utiliza en marketing para referirse a los productos y servicios que se han convertido en básicos y que ya sólo se diferencian entre sí por el precio. En los últimos años, el precio parece haberse convertido, precisamente, en el único factor que se tiene en cuenta a la hora de afrontar un proyecto de desarrollo de software. Esta situación nos lleva a plantearnos la siguiente pregunta: ¿Se está convirtiendo el desarrollo de software en una commodity? Para encontrar una respuesta, vamos a comenzar con un repaso de la situación actual. Cada vez más, las diferentes direcciones de sistemas reciben una fuerte presión para desarrollar los proyectos en el menor tiempo posible y al menor coste, por lo que, en muchos casos, acaban subcontratando los recursos externos y las empresas desarrolladoras más baratas del mercado, con las carencias de formación y conocimientos que eso implica. El problema es que muchas de las empresas que se proponen realizar un proyecto de desarrollo de sistemas confunden la política de ahorro de costes con la de disminución del gasto. Como consecuencia, proliferan cada día más las llamadas empresas de “body shopping”, en las que, con unos costes de estructura casi insignificantes, se ofrecen ingenieros de software a precios de saldo; ingenieros que, en ocasiones, no cuentan con un plan de formación y carrera profesional adecuado, que apenas tienen vinculación con la empresa y el proyecto empresarial, y que están dispuestos a cambiar de trabajo por una módica cantidad. Todo esto, unido a la utilización de procesos y procedimientos de definición y desarrollo poco productivos, tiene como resultado el fracaso del proyecto.
Las cifras no dejan lugar a la duda. Un estudio de Standish Group -“2003 Chaos Chronicles Report”- pone de manifiesto cómo el 66% de los proyectos de desarrollo de software finalizan fuera de plazo o presupuesto, y son finalmente entregados con una disminución significativa del alcance inicialmente contemplado y presupuestado. Incluso en los casos en los que, tras muchas penurias, se consigue poner el proyecto en producción, el coste final se encarece sobremanera respecto a lo planificado. Aunque este fracaso es producido por diferentes circunstancias, en un porcentaje altísimo la causa reside en la baja productividad tanto de los recursos contratados como de los procesos productivos de la empresa sobre la que se externaliza el desarrollo, lo que repercute en los tiempos y calidad de los desarrollos realizados. Para incrementar esta productividad, se debe encontrar el equilibrio calidad/precio adecuado a la función de desarrollo de software. Quizá esto produzca un incremento de la tarifa media o mix precio / hora / hombre, pero es la única forma de asegurar la realización de forma satisfactoria de los proyectos a un coste equilibrado y en el plazo previsto. ¿Existe alguna alternativa? La optimización de las diferentes tareas del proceso de desarrollo de software es la clave para poder ejecutar los proyectos a un menor coste en el menor plazo posible y con unos altos niveles de calidad. Se trata de incrementar el valor para el cliente de cada hora de trabajo realizada, en definitiva, de incrementar la productividad. Este es, precisamente, el parámetro que hay que tener en cuenta a la hora de afrontar un proyecto de desarrollo de software con garantías.
Nacimiento de las software factories La productividad es el parámetro que se trataba de optimizar a principios del siglo XX en el mundo de la industria mediante la mejora de los procesos de fabricación y el nacimiento de la producción en masa de la industria del automóvil. Más adelante surgió el concepto de “lean production”, que introdujo la posibilidad de personalización de los productos realizados. La suma de estas dos nociones permite establecer similitudes entre la industria de la fabricación de software y cualquier otro tipo de fabricación discreta. Es así como nacen las Software Factories, que aprovechan algunas de las lecciones aprendidas de la producción en masa sin renunciar a la vertiente artesanal del proceso, y permiten la personalización del software mediante su adaptación a las necesidades del cliente. De esta forma, el modelo de desarrollo de software en factoría se perfila como una solución a algunos de los problemas existentes en la actualidad, ya que introduce los siguientes beneficios:
En resumen, las empresas del sector informático reciben, cada vez más, fuertes presiones por parte de sus clientes para que reduzcan sus precios. Esto ha llevado a muchas de ellas a una reducción drástica de sus tarifas. Para conseguirlo, el cliente desea que el proveedor reduzca sus márgenes. Pero lo que sucede en la práctica es que el proveedor reduce también sus costes, lo que afecta directamente al bolsillo del empleado y, en consecuencia, a la calidad del trabajo realizado. En muchas ocasiones, han quedado en el olvido otros elementos que siguen siendo muy importantes para el cliente: el producto en sí y los elementos adicionales que rodean la prestación del servicio. Aspectos que, como se ha visto, inciden directamente sobre el éxito en calidad, alcance, plazo y costes del proyecto y, por lo tanto, en la siempre buscada satisfacción del cliente. |