Noviembre 2008
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El nearshoring, apuesta segura en tiempos de inestabilidad
// Eduardo Lorente
El coste de una hora de servicios de Tecnologías de la Información en Estados Unidos o Europa cuesta cuatro veces más que en Bangalore. Esta constatación, tan básica y sencilla, explica casi por sí sola todo el fenómeno del “offshoring”, es decir, de la contratación de servicios TI en países terceros, frecuentemente lejanos y con un coste de mano de obra claramente competitivo. El precio no es el único motor del “offshoring”. Para ser más justos y precisos, lo es la ventajosa relación calidad/coste. Si los profesionales de países como La India o China no tuviesen un buen nivel de conocimiento en el ámbito de las tecnologías de la información, la arriesgada aventura del “offshoring” no tendría tanto sentido. Pero, en cualquier caso, nadie podrá negar que la gran ventaja de la externalización a países cultural y geográficamente lejanos reside en el ahorro económico. Esto explica que el “offshoring” se haya extendido y popularizado en los últimos años, gozando de una buena salud, a la que, sin embargo, algunos analistas coinciden en poner límites, al menos a corto plazo. El motivo no es otro que la inestabilidad económica internacional y los efectos que ésta puede tener sobre mercados menos consolidados que los occidentales. La consecuencia directa del contexto actual es que determinados destinos hegemónicos para la externalización de desarrollo de aplicaciones de software, como La India, tenderán a suavizarse, en beneficio de destinos menos sensibles a los cambios de ciclo, como los europeos, entre los que destacan las economías del Este, pero también Irlanda y España. La India, según coinciden numerosos expertos, no avanza tan rápido como avanza la complejidad de la demanda de las empresas que subcontratan y esta situación, unida a la crisis económica y el riesgo que supone la fluctuación del tipo de cambio, pueden beneficiar claramente a otros países.
España es uno de ellos. Nuestro país está capacitado, por su alto nivel de formación tecnológica y la calidad de sus servicios, para aportar valor añadido y un elevado nivel de conocimientos y experiencia. Pese a no ser percibido ya como país de “mano de obra barata”, España sí se observa como un mercado competitivo en costes y, sobre todo, como la suma de esta ventaja y de un elevado nivel de calidad. Aúna todas las ventajas del “nearshoring” y constituye una alternativa segura en tiempos de zozobra económica internacional. El idioma, el trato, determinados “costes ocultos”, la comunicación interna y externa, así como múltiples factores relativos a la cultura generan más barreras al “offshoring” de las que en un principio muchas compañías veían. Es lógico que, en este contexto, el “nearshoring”, esté imponiendo con fuerza su potencial: mayor rapidez de comunicación, proximidad cultural y geográfica, mismos husos horarios, solución de los problemas “in house”, entorno económico solvente en caso de recesión, y altos niveles de competitividad y calidad. Aunque la externalización de servicios en lugares remotos es perfectamente complementaria con la que se hace en el mismo mercado o en mercados vecinos –muchas empresas recurren al “offshoring” para servicios “no core” y dejan actividades más estratégicas para aliados locales o cercanos- , es innegable que el actual contexto favorece al “nearshoring”. Si la cercanía y la calidad siempre han sido valores a tener en cuenta, en tiempos de inestabilidad se revelan absolutamente críticos. |